jueves 26 de noviembre de 2009
martes 24 de noviembre de 2009
Otras tecnoesferas son posibles
PARA RECONSTRUIR LA TECNOESFERA: BIOMÍMESIS.
(...) 1. Mientras existan seres humanos, existirán tecnoesferas, es decr, el control junto de artefactos productivos por los seres humanos para satisfascer sus necesidades y deseos a partir de los recursos que ofrece el medio ambiente: somos esencialmente homo faber.
2. Ahora bien, contra cualquier tentación de sucumbir al determinismo tecnológico, importa subrayar que son posibles muchas tecnoesferas, que alguna de ellasson preferibles y otras francamente indeseables, y que nos imoporta mucho controlar democráticamente el proceso de modificación de la tecnoesfera. "Otras tecnoesferas son posibles", podríamos decir, remedando el conocido lema del Foro Social Mundial de Porto Alegre.
3. Hoy, la tecnoesfera que prevalece en las sociedades industriales (y que tiende a extenderse al planeta entero) encaja mal con la biosfera que la contiene. Apreciamos incompatibilidades entre ambas; podríamos decir, con la metáfora de Barry Commoner, que la tecnoesfera está en guerra con la biosfera que la contiene . Apreciamos incompatibilidades entre ambas; podríamos decir con la gráfica metáfora de Barry Commoner, que la tecnoesfera "está en guerra con la biosfera (de donde resulta una crisis ecológica global cuya importancia resulta imposible exagerar).
4. La biosfera no es productible por medios técnicos (tal y como mostró el experimento Biosfera II en 1991-1993, aquella especia de enorme terrario construido en Arizona por científicos estadounidenses), ni tampoco trascendible: no cabe pensar razonablemente en abandonarla para partir a la conquista de otros planetas.
5. Si la tecnoesfera "está en guerra" contra la casa común que es la biosfera. y esta última no podemos abandonarla ni crear otra de recambio, entonces la gran cuestión -a la que no resulta exagerado caracterizar como "el tema de nuestro tiempo" - es: ¿cómo rediseñar la tecnoesfera, o las tecnoesferas, de manera que encajen armoniosamente dentro de la biosfera?
Biomímesis (Jorge Riechmann).
(...) 1. Mientras existan seres humanos, existirán tecnoesferas, es decr, el control junto de artefactos productivos por los seres humanos para satisfascer sus necesidades y deseos a partir de los recursos que ofrece el medio ambiente: somos esencialmente homo faber.
2. Ahora bien, contra cualquier tentación de sucumbir al determinismo tecnológico, importa subrayar que son posibles muchas tecnoesferas, que alguna de ellasson preferibles y otras francamente indeseables, y que nos imoporta mucho controlar democráticamente el proceso de modificación de la tecnoesfera. "Otras tecnoesferas son posibles", podríamos decir, remedando el conocido lema del Foro Social Mundial de Porto Alegre.
3. Hoy, la tecnoesfera que prevalece en las sociedades industriales (y que tiende a extenderse al planeta entero) encaja mal con la biosfera que la contiene. Apreciamos incompatibilidades entre ambas; podríamos decir, con la metáfora de Barry Commoner, que la tecnoesfera está en guerra con la biosfera que la contiene . Apreciamos incompatibilidades entre ambas; podríamos decir con la gráfica metáfora de Barry Commoner, que la tecnoesfera "está en guerra con la biosfera (de donde resulta una crisis ecológica global cuya importancia resulta imposible exagerar).
4. La biosfera no es productible por medios técnicos (tal y como mostró el experimento Biosfera II en 1991-1993, aquella especia de enorme terrario construido en Arizona por científicos estadounidenses), ni tampoco trascendible: no cabe pensar razonablemente en abandonarla para partir a la conquista de otros planetas.
5. Si la tecnoesfera "está en guerra" contra la casa común que es la biosfera. y esta última no podemos abandonarla ni crear otra de recambio, entonces la gran cuestión -a la que no resulta exagerado caracterizar como "el tema de nuestro tiempo" - es: ¿cómo rediseñar la tecnoesfera, o las tecnoesferas, de manera que encajen armoniosamente dentro de la biosfera?
Biomímesis (Jorge Riechmann).
domingo 22 de noviembre de 2009
Poeta de poetas
El poeta vive entre dos amores. Ama a la mujer que es poesía. Pero también a la mujer que le invita a la poesía. Tanto una como la otra están íntimamente relacionadas con él y con su obra.
Vivir con la primera supone adentrarse plenamente en la poesía. Los saberes aman a los saberes. Sin embargo, la segunda también posee un potente aire evocador: desprende efluvios poéticos. El poeta vive en la elección de estos dos amores. Recuerda aquel fragmento de Unamuno: "el filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar, y de hecho filosofía para poder vivir". Recurre a sabios. Pero ambas se adaptan a la frase.
No hay terceras. Ni cuartas. La elección únicamente se limita a estas dos posibilidadas. Para un poeta ya no hay más opciones. Con su poesía consigue grandes logros: sabe que ha de elegir. El problema es que no sabe qué elegir.
La elección, ahora, toma como criterio fundamental el color del pelo.
Vivir con la primera supone adentrarse plenamente en la poesía. Los saberes aman a los saberes. Sin embargo, la segunda también posee un potente aire evocador: desprende efluvios poéticos. El poeta vive en la elección de estos dos amores. Recuerda aquel fragmento de Unamuno: "el filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar, y de hecho filosofía para poder vivir". Recurre a sabios. Pero ambas se adaptan a la frase.
No hay terceras. Ni cuartas. La elección únicamente se limita a estas dos posibilidadas. Para un poeta ya no hay más opciones. Con su poesía consigue grandes logros: sabe que ha de elegir. El problema es que no sabe qué elegir.
La elección, ahora, toma como criterio fundamental el color del pelo.
sábado 21 de noviembre de 2009
Habitaciones (I)
Me agradan los ambientes burgueses. Son aquellos espacios en los que puedo encajar sin necesidad de ver el espanto del vulgo. Hablamos de las nuevas corrientes filosóficas y científicas, sobre la calidad de la poesía y la narrativa actual. Todo ello me sujeta fácilmente a mí. Creo que no estoy educado en la burguesía. Nací en ambientes mucho más vulgares. Pero ya no tengo que esquivar a los imbéciles de ahí afuera.
Beber vino mientras conversamos. O escuchar melodías dulces. ¡Las Danzas húngaras de Bramhs! Quién no se ve llamado al saber junto a estos solemnes sonidos de fondo. Es la habitación. Los interiores. Especialmente son los interiores los que me hacen cambiar de perspectiva. Ahora frecuento habitaciones burguesas donde la ordenación de sus partes es minuciosa, cuidada, y ante todo marca las pautas de respeto y eduación en las que se vive. ¿Quién logra sobrevivir a los esperpentos de la gente que no sabe hablar?
Beber vino mientras conversamos. O escuchar melodías dulces. ¡Las Danzas húngaras de Bramhs! Quién no se ve llamado al saber junto a estos solemnes sonidos de fondo. Es la habitación. Los interiores. Especialmente son los interiores los que me hacen cambiar de perspectiva. Ahora frecuento habitaciones burguesas donde la ordenación de sus partes es minuciosa, cuidada, y ante todo marca las pautas de respeto y eduación en las que se vive. ¿Quién logra sobrevivir a los esperpentos de la gente que no sabe hablar?
miércoles 18 de noviembre de 2009
Ciudades con vistas a sí mismas
Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada.
(Francisco A. de Icaza).
Contemplaremos aquel lugar tan maravilloso. Y lograremos vivir allí tanto tiempo como podamos observarla.
Cuando uno se sitúa en lo alto del Mirador de San Nicolás, dirá que no ha logrado contemplar ni la Alhambra, ni el Albaycin, ni Sierra Nevada (puesto que la ciudad se verá a sí misma). ¿Y qué vemos nosotros? No Granada, si no la imagen de nosotros en Granada. Uno se desorienta. Preguntará a los granadinos dónde se halla cada calle. Estos les responderán con un habla peculiar y el visitante no comprenderá las explicaciones. Intenta recopilar la información necesaria para leer de manera adecuada el lenguaje de los mapas granadinos. Caminando solo, optará por tal o cuál calle según sus apetencias. O mejor dicho: según la formación de sus apetencias. Continuará maravillándose. Y leerá conjuntamente a Platón y Camus, porque cree que Granada se entiende así.
Una vez que finalice el viaje, contará lo complejo que es comprender esa ciudad. Únicamente ha buscado, preguntado y observado (como la vida misma).
(Francisco A. de Icaza).
Contemplaremos aquel lugar tan maravilloso. Y lograremos vivir allí tanto tiempo como podamos observarla.
Cuando uno se sitúa en lo alto del Mirador de San Nicolás, dirá que no ha logrado contemplar ni la Alhambra, ni el Albaycin, ni Sierra Nevada (puesto que la ciudad se verá a sí misma). ¿Y qué vemos nosotros? No Granada, si no la imagen de nosotros en Granada. Uno se desorienta. Preguntará a los granadinos dónde se halla cada calle. Estos les responderán con un habla peculiar y el visitante no comprenderá las explicaciones. Intenta recopilar la información necesaria para leer de manera adecuada el lenguaje de los mapas granadinos. Caminando solo, optará por tal o cuál calle según sus apetencias. O mejor dicho: según la formación de sus apetencias. Continuará maravillándose. Y leerá conjuntamente a Platón y Camus, porque cree que Granada se entiende así.
Una vez que finalice el viaje, contará lo complejo que es comprender esa ciudad. Únicamente ha buscado, preguntado y observado (como la vida misma).
viernes 13 de noviembre de 2009
Tautología de amor
A: Hace un par de años estuve al borde del suicidio. Como suele decirse, estaba en el filo de la vida.
B: ¿Y qué hiciste?
A: Estudiar griego y latín. Al parecer no detestaba la vida. Al contrario. La amaba.
jueves 12 de noviembre de 2009
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